Investigadores de la UNER confirman la presencia de flebótomos, insectos vectores de Leishmaniasis en zonas geográficamente marginales al casco céntrico de C. del Uruguay. Es el primer registro oficial en la región de estudio y alerta sobre la importancia de la vigilancia epidemiológica.
La Leishmaniasis Visceral Canina (LVC) es una enfermedad que constituye una problemática de salud global debido a su alto potencial zoonótico (transmisión de animales a humanos) y su expansión geográfica. El perro es el principal reservorio del parásito Leishmania infantum. Se estima que hay más de 2,5 millones de perros afectados en el mundo. La LVC es transmitida por flebótomos: pequeños insectos que miden 2-3 mm, solo las hembras infectadas transmiten el parásito al alimentarse de sangre.
Martina Villanova – Magíster en Ingeniería Ambiental, docente e investigadora de la UNER- dirigió este estudio que integra una de las líneas de investigación: vigilancia de enfermedades zoonóticas, desarrolladas por el Centro de Investigación en Salud y Ambiente, Facultad de Ciencias de la Salud (UNER).
En el diálogo Villanova señala que el hallazgo de flebótomos del complejo Cortelezzii (que incluye a las especies Evandromyia cortelezzii y Evandromyia sallesi) en Concepción del Uruguay constituye el primer registro de Evandromyia cortelezzii en Entre Ríos: esta especie no contaba con antecedentes publicados en la provincia.
La investigadora destaca que la importancia del hallazgo se encuentra relacionada a “su función como indicador ambiental: marca la presencia de condiciones favorables (materia orgánica, temperatura y humedad) para el desarrollo de flebotomíneos en la región de estudio. Además posee una importancia epidemiológica y potencial vectorial: en Argentina, el complejo Cortelezzii ha sido incriminado como un probable vector de la Leishmaniasis Cutánea Americana (LCA). Existen antecedentes en Brasil y en la provincia de Salta (Argentina) que vinculan a este complejo como vector sospechoso de Leishmania infantum, el parásito causante de la Leishmaniasis Visceral.
En cuanto a la dinámica de transmisión implica un riesgo de transmisión local: si bien no se han registrado casos autóctonos en la ciudad, el hallazgo de estos vectores potenciales sugiere que la introducción del parásito a través de animales infectados que viajan desde zonas endémicas podría iniciar ciclos de transmisión autóctona a escala local”.
Trabajo de campo
El equipo de investigadores de la UNER realizó un importante trabajo de campo: mapeos, construcción y colocación de las trampas, selección y preparación de las muestras, se examinaron un total de 2.042 insectos con tamaños iguales o inferiores a 3 mm.. Parte de la investigación contó con la colaboración del Instituto Nacional de Medicina Tropical ANLIS Dr. Carlos G. Malbrán –INMeT, para la validación de trampas y la posterior determinación de especies.
También se trabajó con encuestas socio-ambientales y cuestionarios con el fin de indagar acerca del conocimiento de la enfermedad en vecinos, estudiantes de la Facultad de Ciencias de Salud, veterinarios, rescatistas e integrantes de áreas de zoonosis municipal y provincial.
Para identificar los espacios geográficos se efectuó una estratificación ambiental de la ciudad basada en la cobertura de vegetación, mediante un Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI) construido a partir de la descarga y procesamiento de imágenes satelitales, el cual se consideró representativo como indicador simple de biomasa fotosintéticamente activa, se realizó para el ejido urbano de la ciudad de Concepción del Uruguay y en base a éste, se determinó en territorio la colocación de trampas en sitios con condiciones ambientales y fuentes de alimentación favorables para el desarrollo y permanencia del vector. En cada sitio de ubicación de trampas de luz, se aplicó la encuesta socio-ambiental para descripción de las características del entorno.


El equipo no pudo acceder a las trampas provistas en el mercado, esto generó la necesidad de construir sus propios dispositivos siguiendo el diseño del Manual de la Red de Investigación de las Leishmaniasis en Argentina (REDILA), las trampas fueron validadas por el INMeT y se corroboró su funcionamiento.
Villanova destaca también que los resultados son recientes: la mayor cantidad de muestreos fueron efectuados en la temporada estival 2024-2025. La reseña de esta investigación se publicó recientemente en Ciencia, Docencia y Tecnología Suplemento, y permite acceder al texto completo del trabajo.
Compromiso con la salud de la comunidad
Si bien existe un procedimiento que involucra a entes responsables de salud, en primer lugar, generalmente la población recurre al veterinario, el profesional reporta un caso sospechoso y da intervención al programa provincial de zoonosis y a la Dirección de Suelos y Sanidad Ambiental del municipio. El estudio contribuyó a reforzar el conocimiento preventivo, en la interacción con los diversos actores sociales interpelados por los investigadores en las distintas etapas.
La participación del grupo de I+D de la UNER en los estudios de focos en la ciudad de Concepción en Uruguay, es también relevante debido a las condiciones de trabajo de los organismos municipales “se encuentran limitados en cuanto a recursos humanos para las cuestiones operativas que demanda un muestreo entomológico, y en este sentido la Facultad y la Universidad actuaron como un apoyo técnico profesional necesario”.
Por otro lado, este proyecto permitió crear un nexo con profesionales del Instituto de Medicina Tropical, “es un gran aporte, que nosotros podamos realizar las capturas siguiendo la metodología estandarizada para ese propósito, pre seleccionar y preparar las muestras en el Laboratorio de la Facultad de Ciencias de la Salud y enviarlas a ellos el material para la determinación de especies, lo cual implica el procesamiento entomológico de las mismas, destacando el rol activo de la universidad en la vigilancia de enfermedades zoonóticas”, señaló Villanova.
La ejecución de este proyecto fue posible gracias a un esfuerzo interdisciplinario que contó con la codirección de la Dra. Emiliana E. Orcellet. Los estudiantes de la Licenciatura en Salud Ambiental de la Facultad de Ciencias de la Salud (UNER) Kevin J. Sastre, Melissa A. Alveira y Luciana Almeida. Investigadores del INMeT (ANLIS «Dr. Carlos G. Malbrán»), el Dr. Oscar D. Salomón, Diego J. Moreno y Sofia L. Moya, junto a la colaboración del Dr. Enrique A. Szelag (IMR, UNNE-CONICET). Asimismo, las acciones de terreno fueron articuladas con agentes del área de Zoonosis y Saneamiento de la Municipalidad de Concepción del Uruguay y del Programa Provincial de Zoonosis y Vectores.
La dinámica propuesta por el grupo de investigación logró realizar transversalmente investigación, docencia y extensión vinculadas a esta problemática de relevancia sanitaria. Las zoonosis trascienden los aspectos biomédicos y epidemiológicos, exigen un abordaje integral y la consolidación de equipos comprometidos con la salud de la comunidad.
